LA BIBLIA: ¿SIEMPRE ACTUAL O YA PASADA DE MODA?

La Biblia, al mismo tiempo que es tan anciana, es también el libro más joven del mundo.
¿Cómo eso es posible? ¿Por qué la Biblia nunca pasa de moda ante tantos cambios históricos?

¿Por qué la Biblia nunca deja de ser actual?

A cada hora que pasa son publicados en el mundo centenares de libros, en diferentes formatos e idiomas.

Aun así, existe un libro muy antiguo que no deja de ser, a cada minuto, el más reciente de todos los libros.

Ese libro es la Biblia.

¡Sí! Al mismo tiempo que es tan anciana, la Biblia es también el libro más joven del mundo.

¿Cómo eso es posible?

Recordemos las características que hacen de la Biblia un libro tan diferente de los demás. La definición teológica de ese libro nos puede ayudar en recordarlas: la Biblia es la transmisión escrita la Palabra perenne de Dios

Hablamos de cuatro elementos: transmisión, escritura, Palabra de Dios y perennidad.

Transmisión

Por transmisión nos referimos al hecho cotidiano de transmitir ideas. La palabra en español se origina del latín “traditio”, que significa también “tradición”. En cambio, el griego usa dos términos diferentes: diádosis para hablar de la transmisión de doctrinas y parádosis para la transmisión de lo que uno ha visto y oído.

“Porque os transmití en primer lugar lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras, y que fue sepultado, y que ha resucitado al tercer día, según las Escrituras…”

(1Cor 15:3-4)

La transmisión y la tradición son fenómenos propios de la especie humana, que ciertamente empezaron a darse desde el primer momento en que hemos querido comunicarnos con nuestros semejantes.

Escritura

Hay variadas formas de transmitir un mensaje. Como leemos en el comienzo de la carta a los Hebreos:

“Dios, que en los tiempos antiguos habló a nuestros padres de forma muy fragmentada y de muchas maneras por medio de los profetas, al fin de estos días nos habló a nosotros en la persona del Hijo.”

(Heb 1:1-2a)

La escritura fue una de esas múltiples formas como Dios transmitió su mensaje.

Escribir es una forma singular de tradición. Desarrollada por varias culturas en la antigüedad, especialmente por los fenicios y los sumerios, la escritura tiene la propiedad de grabar el mensaje transmitido en un objeto, que es capaz de perdurar a través del tiempo, más allá del momento en que ha vivido su transmisor original.

La escritura nos permite algo muy valioso: conservar un mensaje pasado en el presente, guardando la memoria de los hechos de una forma sólida.

La Biblia es el conjunto de 72 escritos, que a su vez son, cada uno de ellos, una obra muchas veces escrita a varias manos. Por ejemplo, el “libro” de los Salmos en realidad es un gran cancionero litúrgico y popular, escrito a lo largo de varios años por diversos autores.

Palabra

El tercer elemento es la palabra, propia de los seres con inteligencia abstracta.

El surgimiento de la palabra implica un complejo sistema vocal que abarca desde la mente que formula la idea, pasando por el soplo de los pulmones hasta la compleja articulación de la boca.

Si nos referimos a la Palabra en mayúsculas, es decir, la Palabra de Dios poderoso y amoroso, benevolente y condescendiente con las limitaciones humanas, afirmamos la posibilidad que tiene Dios de valerse de ese complejo sistema corporal de las palabras humanas para transmitir su mensaje sublime y espiritual.

Tamaña es la capacidad de Dios de manifestarse en las limitaciones humanas que “la Palabra se hizo carne y puso su tienda entre nosotros” (Jn 1, 14).

De esa forma Dios limita la grandeza de sus ideas eternas e insondables en la pobreza de los términos y expresiones humanas. En su grandeza, Dios es capaz de nutrir esa pobre “vasija de barro”, utilizando una expresión de San Pablo, con la grandeza del tesoro de su Revelación.

“Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”

(2Cor 4:7)

Perenne

El cuarto concepto es el de perennidad. El diccionario de la Real Academia define “perenne” como lo continuo, incesante, que no tiene intermisión. Si bien las palabras humanas cesan, la Palabra de Dios que se expresa a modo humano nunca pasará, no terminará, estará siempre como en un continuo presente. Es perenne, permanece en el tiempo en medio de los cambios.

Podemos decir que la Biblia es del todo particular por el hecho de que su mensaje divino va más allá del tiempo y del espacio. Su Palabra nos revela valores y verdades que no cambian. Se trata de un mensaje que fue vigente ayer, lo es hoy y lo será siempre.

Por último, un dato un tanto filosófico: la Biblia es siempre actual porque nos transmite el mensaje perenne de Dios que simplemente “es”. Dios está más allá del espacio y tiempo. Está siempre presente por el solo hecho de “ser”. Dios es lo que es.

Su Palabra porta su misma característica: no se limita al espacio y al tiempo, sino que su esencia está más allá de su contexto histórico y geográfico. La Palabra De Dios es, en un infinito presente.

¿Por qué la Biblia nunca deja de ser actual?

Porque la Biblia nos transmite por escrito una Palabra que es perenne, eterna, que simplemente es. Es siempre presente y renovada, capaz de aconsejar y guiar hasta la más joven de las generaciones.

Muchos libros pueden publicarse a diario. Ninguno de ellos logrará ser más actual que la anciana Biblia.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *