ENTRENAMIENTO BÍBLICO AL SERVICIO DE LA PALABRA

¿Cómo servir la Palabra de Dios? Antes que nada, debemos vivirla, ponerla en práctica.
Pero, ¿qué nos dice esa Palabra? ¿Quién es la Palabra?
Para descubrir las respuestas, será importante adiestrarnos en el manejo de la Escritura a través de un “entrenamiento bíblico”.

¿Qué significa el “Entrenamiento Bíblico”?

Significa, antes que nada, un servicio a la Palabra de Dios.

La Palabra es como aquella semilla sembrada en el campo. Necesita un labrador (Jn 15:1). Necesita tierra buena.

“Los que reciben la semilla en tierra buena son los que escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha…” (Mc 4:20)

Servir la Palabra es una gran misión.

Es la misión de todo aquél que descubre a Cristo como Revelación de Dios.

Es la misión de todo aquél que comprende que la Revelación de Dios debe ser transmitida.

Es la misión de todo aquél que reconoce en la Biblia la forma escrita de transmitir a Cristo.

Servir la Palabra es servir a Cristo.

Biblia, Palabra y Revelación, sin embargo, son ideas cada vez menos presentes en la mentalidad de los hombres y mujeres de hoy.

Mentalidad afectada por el materialismo, debilitada en su fe y cuestionada en sus tradiciones y valores.

Pero son precisamente las tradiciones, los valores, la fe y la espiritualidad lo que llena de sentido nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro.

Servir a Cristo, revelado como Palabra eterna en la Biblia es, por último, la gran misión de servir al ser humano que va en búsqueda de un sentido para su existencia.

Es la misión de los sacerdotes, de los consagrados y también de los laicos bautizados, que han sido sellados por Cristo, ungidos por el Espíritu y adoptados por el Padre eterno.

Es la misión del laicado moderno, en contacto continuo con la Biblia.

Es la misión de los laicos proféticos, que han descubierto a Dios Amor revelado en la historia.

Es la misión de los laicos con ojos para ver y descubrir las riquezas y detalles de la historia humana, en la cual se desarrolló la historia sagrada.

Laicos, no renunciemos a esa gran misión: servir la Palabra, servir a Cristo, servir al ser humano en su peregrinar histórico.

Este es el propósito del gran proyecto de “Entrenamiento Bíblico”: servir.

Entrenarse significa prepararse, adiestrarse en algo.

¿Para qué un “entrenamiento bíblico”?

Para preparar nuestra oración, nuestro encuentro con Dios, el encuentro entre dos interioridades.

Para adiestrarnos en el entendimiento de su Revelación según el Espíritu de verdad, amor y unidad.

Para buscar lo que más valoramos en la vida: el Reino de Dios.

El gran proyecto de “Entrenamiento Bíblico” nos llevará a servir ese Reino, para que Dios actúe en nosotros con su gracia transformadora.

“Buscad sobre todo el Reino de Dios y su justicia;
y esto se os dará por añadidura” (Mt 6: 33)

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